Fabiana Guaramato

 

Fabiana Guaramato es una mujer venezolana que, como la mayoría, no salió de Venezuela por elección. 

Fabiana no solamente emigró, sino que después de llegar a Chile y sentirse como “una extraña” al darse cuenta que sus costumbres eran más cercanas a las de otros países del Caribe que a las chilenas, tomó la valiente decisión de re-emigrar a Bogotá el 11 de septiembre de 2018.

Una de las sensaciones que tuvo fue que Viña del Mar, una ciudad al noroeste de Chile muy activa y turística, poco tenía para ofrecerle a Fabiana, quien toda su vida había vivido en Caracas, capital de Venezuela y que por tanto cada día podía hacer algo nuevo y diferente.

Para Fabiana, Bogotá es “un lugar para descubrir, es una ciudad viva, que se mueve todo el tiempo”.

Crecida en una casa con 8 hermanos, es comunicadora social de profesión y ejerció el marketing, campañas BTL, entre otras cosas en Venezuela. Hoy en día es coach y ha profundizado sus estudios en formación en habilidades blandas. 

Una vez llegó a la capital del país, la ciudad de la changua, la libertad y el teatro, pero también de la migración; decidió guiarse por el camino de la mayoría de sus amigos, entrando al sector social, haciendo voluntariados y finalmente coordinando proyectos en una fundación, aunque no fuera su área de experticia. Finalmente, decide emprender alrededor de la educación en habilidades blandas, desarrollo de fortalezas y transformación de creencias, creando la fundación Second Change, orientada a empoderar migrantes venezolanos en Colombia y Trinidad y Tobago.

Entre los sonidos del parque, nos contó sobre sus privilegios, pero también sobre la oportunidad de conectar con las y los migrantes, después de vivir las mismas luchas y sentimientos a través de su fundación. Una complicidad natural.

También nos compartió la curiosa vivencia que significa ver las diferencias entre la migración de Chile y la migración de Colombia, ratificando los desafíos especiales de ser un país fronterizo con facilidades de entrada. Las condiciones de precarización, la búsqueda desesperada de oportunidades y los retos de la documentación en un país diferente al propio, están a la orden del día. 

Historia infinitas, entre las que resalta un profesor de la Universidad Central de Venezuela que conoció en el Transmilenio y que como otras personas, se veía en la necesidad de estar al merced de la caridad de los transeúntes. Ver la miseria a los ojos te hace un llamado de atención, te confronta y te lleva a pensar soluciones. Para Fabiana, esas soluciones se dieron a través de la fundación pero también con acciones en el día a día, como hacer arepas e ir a una estación de Transmilenio a entregarlas, sola o con amigos. Pequeñas cosas que si bien no son soluciones a largo plazo, pueden alegrar el día de muchas personas. 

Yo ya soy rola”, nos dice Fabi al preguntarle sobre cómo se siente en Bogotá. La capacidad de asombro ante la ciudad, la magia de sus lugares y la cordialidad, son características distintivas de la capital, que aunque diferentes a la cercanía y confianza del Caribe, se vive desde la capacidad de sorprenderse por el entorno. Una ciudad diversa, llena de la esencia de otras ciudades, sin perder la suya propia.

Bogotá es la casa de todos”.

Acercándonos al final de la entrevista, le preguntamos a Fabiana qué es lo que más extrañaba de Venezuela, a lo que no dudó en responder que a su familia, que están entre Caracas y diferentes ciudades de Chile.

Extrañas cosas que ya no existen, cosas que no importa que me regrese hoy, ya no están. Si bien la vida pasa y siempre se dejan cosas en el camino (sin ser migrante), sentir que pasa porque es obligado, sin haberlo elegido, te hace extrañar lo que pudo haber sido”.

Cerró invitando a la empatía y la compasión, con la mente en las historias de cada uno y de cada una, con todas las cargas que traemos, en la búsqueda constante de redes de apoyo que se van construyendo con el tiempo.

Reflexionó sobre la bondad y la maldad, sobre lo injusto y duro que llega a ser que tilden en una u otra categoría a una persona por su país de origen. La única solución a ello es conocer, acercarse y permitirse la oportunidad de aprender qué hay detrás y cómo somos realmente los venezolanos. 

Las migraciones siempre enriquecen (…) es magnífica la riqueza que da la migración a los países. Es muy poderosa.”

Para los venezolanos, invitó a recordar que los recuerdos se llevan en el corazón y todo aquello que nos caracteriza y nos hace especiales, se lleva dondequiera que estemos. Y aunque la adversidad existe, salir adelante es parte del camino. 

Por último, nos recordó que lo más importante es abrirse a la posibilidad de re-conocer, a la magia renovada que tienen los lugares y cerrar los ciclos para poder vivir la novedad.

La posibilidad de volver a sentirse en un hogar es posible y Fabiana lo encontró en Bogotá.

– Sophie Waszkiewicz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio